La campaña 2018 fue la más tardía en muchos años. Las lluvias y nieves fueron abundantes en un frío invierno que generó un retraso desde la brotación que la
vid no recuperó en todo el ciclo. El resultado: una añada fresca de grado medio y acidez equilibrada.
Despalillado del 90% de la vendimia y elaboración del resto con sus raspones. Maceración prefermentativa de 4 días y fermentación espontánea. Fermentación maloláctica y maduración en depósitos de cemento durante un mínimo de 4 meses hasta su momento óptimo de consumo.